Escuela de chefs

Lima gastrónomica

Entrevista a Sixtilio Dalmau

 


En el extremo opuesto de los hoteles y restaurantes de lujo se sitúan los huariques que, curiosamente, tienen casi la misma clientela. Los huariques, o wariques, o guariques, o huequitos, son restaurantes tan buenos como baratos, obra de señoras de mano santa, o de cocineros inspirados que han creado los mejores platos de los últimos años, y siempre han sido descubiertos por el público limeño, que suelen representar empresarios de buen diente, y periodistas que difunden las bondades del hueco. Suelen quedar en barrios populares, como Balconcillo o La Victoria, y hay grandes concentraciones de ellos en Chorrillos y el Callao, barrios pesqueros por excelencia. Se cuenta que el directorio del poderoso Grupo Romero, sesionaba en un huarique de Balconcillo del cocinero Javier Wong, con mesas de fórmica y piso de aserrín, solamente porque allí se comía el mejor Cebiche de la ciudad. Así se levantó "Francesco" que había comenzado en un garaje del jirón Cañete, en Bellavista, y fue descubierto por los agentes de aduana del Callao, que le llenaron el restaurante y lo empujaron a abrir una sucursal en Miraflores. Así comenzó Rosita Yimura, en los bajos de su casa, antes de inventar el Pulpo al Olivar y la Ensalada de Pulpo con Bacon de Soya, y desde luego sus sudados de Chita que la catapultaron a la leyenda. Aunque con el tiempo los huariques terminan siendo apenas menor caros que los restaurantes de lujo… En el medio de estos dos extremos está la Gran Medianía Gastronómica Limeña, con multitud de restaurantes de mediano precio y aquí se sitúan las pollerías que hay en cada esquina, las pizzerías que tienen toda una calle consagrada a ellas en el corazón de Miraflores (La Calle de las Pizzas), y desde luego los centenares y miles de chifas populares que hay en nuestros barrios, y las cadenas de fast food o comida rápida "McDonald", "Bembo's", "Kentucky Fried Chicken" y otras veinte más- que se han popularizado en nuestro globalizado medio.

Y desde hace un año tenemos que incluir en nuestra nómina a los Festivales Gastronómicos promovidos por la Municipalidad de Lima, que ofrecen, todos los fines de semana en los kioskos del Parque de la Cultura y en los de la Plaza Italia, los 100 o 200 mejores platos de nuestra cocina preparados por expertas guisanderas del barrio, y a precios imbatibles. Un poco por debajo de esta categoría encontramos los restaurantes que ofrecen el menú de mediodía a los oficinistas, casi siempre de Cocina Criolla y a precios populares. En ellos se encuentra de todo, y con un poco de suerte se pueden encontrar platos memorables.