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Edición Número 1
Actualidad Gastronómica
El Salón del Gourmet '99 del Jockey Plaza
La creciente actividad gastronómica de este sabroso fin de siglo en el Perú ha traído a nuestras costas la moda de los Salones Gastronómicos, tal como existen en Madrid, Miami, Buenos Aires, Santiago, Sao Paulo, puntos de encuentro del gourmet con las buenas mesas, pulso que mide la oferta y la demanda gastronómica en cada país.
Y podríamos añadir fiesta del paladar y ocasión de conocer todo cuanto el mundo gastronómico ofrece a la curiosidad del comensal, como recetarios, vajilla, cristalería, útiles de cocina, libros, restaurantes, vinos y licores, etc. además de una vitrina de exhibición y degustación de la cocina peruana, reputada como la mejor del continente, para propios y extraños.
Organizada a iniciativa del Jockey Plaza por los integrantes de "Ágape", la Asociación Gastronómica Peruana, es decir Bernardo Roca Rey, crítico y creador de la cocina Novo Andina, la legendaria banquetera Marissa Guiulfo, y los exitosos chefs Alfredo Aramburú, Ugo Plevissani y Emilio Peschiera, el Salón tuvo un éxito rotundo, pues congregó a 5,000 visitantes en los 5 días que duró, del 24 al 28 de noviembre pasado.
Mesas redondas, catas de vino, clases de cocina, torneo de Maestros de Cocina, concurso de Barmen, exhibiciones de esculturas en hielo para centros de mesa, degustación de platos de algunos importantes restaurantes limeños, fueron las actividades principales del Salón que tuvieron una gran respuesta del público asistente, que siguió con gran interés esta variedad de manifestaciones gastronómicas.
Conocidas personalidades estuvieron también presentes en el Salón del Gourmet: De Chile, el Embajador Francisco Pérez Walker y Coco Pacheco; Gonzalo Dávila del Ecuador y Dolli Irigoyen de la Argentina, quienes participaron activamente dando clases magistrales de cocina al receptivo público peruano y participando en tanto que jurados en los diversos concursos.
Hay que destacar la participación de los restaurantes La Tratoría, La Bomboniére, Pantagruel, Alfresco, Makoto, Punta Sal, además del INAT (Instituto Nacional de Administración Turística) quienes ofrecieron degustaciones a un precio módico, incluido en la entrada al evento. Lamentablemente y sin duda por ser la primera vez que se realiza este Salón, hubo descoordinación en el asunto de los precios, pues algunos cobraban 2 y hasta 3 tickets por plato, cuando la publicidad dejaba entender que cada ticket equivalía a un plato, lo cual causó malestar y desazón entre numerosos concurrentes.
En el capítulo de las bebidas hubo similar decepción, pues las casas importadoras y distribuidoras dieron sus peores vinos y licores a degustar al público y guardaron los mejores en vitrina, exactamente al revés de lo que se hace en cualquier feria de vinos en Europa, en Estados Unidos o en Chile. Estas conductas ahorrativas, si bien se condicen con nuestra voceada crisis económica, son totalmente contraproducentes en un Salón cuya vocación es poner al alcance de todo público comidas y bebidas de la mejor calidad, sin ánimo de lucro sino de promoción.
Pero a pesar de estas fallas, que sin duda se subsanarán en la próxima fecha de este Salón, a fines del 2000, no se puede regatear los méritos a esta iniciativa que pone a nuestra cocina en órbita internacional, que es lo que más necesita, y va a atraer las miradas de los gourmets del mundo entero hacia nuestra poco difundida gastronomía. En Madrid un Salón similar, que en su primera edición convocó a 70 expositores, hoy congrega, en su tercera edición, a 750 expositores, lo que comporta toda una promesa para el desarrollo futuro del Salón del Gourmet en nuestro medio.
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